Llenando la caja de herramientas: Niños, mindfulness, respiración

La capacidad de meditar ortodoxa como todos la conocemos, es un arte que requiere algo de práctica. Por lo tanto para  los niños es importante introducir esto de manera fácil, con actividades simples y dejando de lado el glamour. Ojala con cosas del diario vivir que permitan introducir este tipo de práctica de manera natural en nuestra rutina. Es importante que se saquen de la cabeza por un rato la típica imagen del niñito en posición loto. No digo que no se pueda,mas bien se puede de todas maneras, pero no se parte ahí.

Hoy día me voy a centrar en la respiración como herramienta de meditación:

La respiración es esencial en nuestra vida emocional, si nosotros respiramos muy fuerte o muy despacio, vamos a llamar a distintos estados emocionales en nuestro cuerpo. Por ejemplo si hiperventilamos (respiramos muy fuerte), no vamos a  sentir ninguna capacidad de control de la atención, lo más probable es que estresemos nuestro cuerpo y que nos pongamos en un estado emocional defensivo. Nos  marearemos y en casos extremos podemos llegar a  generar un ataque de pánico, sólo por el hecho de hiperventilar, ya que llegará un punto en que sentiremos que simplemente ya no podemos respirar.

Por su lado si exhalamos por la nariz y votamos por la boca de manera tranquila, hinchando nuestro estomago, como si tuviéramos un globo que necesitamos inflar, probablemente llamaremos a la tranquilidad y al relajo. Y estaremos en condiciones de poder fijar nuestra atención en el aquí y ahora, siguiendo nuestra respiración, teniendo energía para ejercitar el parar nuestros pensamientos y dirigir la atención a este minuto de meditación. El sistema defensivo, probablemente decidirá que estamos bien y que nos dejará dirigir nuestra atención.

Con los niños es lo mismo. Y una actividad buenísima para lograr este estado interno, es acostarnos en el suelo y poner el peluche o cojín favorito en el estomago y decirles que vamos a respirar de manera que el peluche suba y baje. Respirando por la nariz, inflando la guatita y votando por la boca. Yo le digo a León que vamos a hacer dormir a su cordero y que para eso vamos a hacer este juego. Muchas veces lo hago en mi consulta con los niños antes de que se acabe la hora para que se vayan más tranquilos. También se puede hacer como parte de la rutina de sueño, antes de dormir,  porque ayuda mucho a calmarlos  y a que se queden dormidos con más facilidad.

Otra actividad que los invita a practicar la atención en la  respiración y que les encanta, es soplar bolitas de algodón, con el objetivo de  pasarlas de mano a mano. Es bastante desafiante ya que requiere cierto desarrollo motor. Y otras dos muy simples son soplar burbujas en la tina o soplar un remolino de papel.

Son actividades súper fáciles y cotidianas las que nos ayudan a parar, dirigir su atención e ir llenando la caja de herramientas que nuestros niños necesitaran para enfrentar de manera natural  los desafíos que si o si les pondrá la vida. Iré subiendo otras actividades  simples y útiles…

 

 

 

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