Pataletas a los dos… y como manejarlas!

Cuando Leon cumplió dos años justos, así como relojito, aparecieron las ¡pataletas! Uff no podía creer que se me había aparecido los temibles “terrible twos”! Me acuerdo patente que me pillo la primera pataleta de improviso: El contexto era el siguiente veníamos llegando de una semana de vacaciones bien intensa y  se sumaba que mi hermana venía llegando de Chile a vernos y a instalarse por un tiempo a nuestra casa en San Diego. Dos variables inofensivas a mi parecer, pero bastaron para que León no entendiera lo que estaba pasando a su alrededor y se gatillara lo temido:  Estábamos  mi hermana, León y Yo en el supermercado, cuando león, como todas las veces que vamos a supermercado, me pidió comprar una galletita: yo saque un paquete de galletas, lo abrí y le di una, igual que siempre. La diferencia esta vez, fue que él  decidió que  quería el paquete completo y cuando, como obviamente se imaginaran, le dije que no, comenzó la temible pataleta  que hasta ese minuto no me había tocado experimentar: incontrolable, gritaba, lloraba, me pateaba, se quería tirar del carro para abajo, no tenía como manejarlo. Todo el mundo me miraba y yo no paraba de transpirar. Fue una experiencia bien traumática y quede agotada. No me atrevi a moverme de mi casa por un rato.

Poner límites y manejar las pataletas que muchas veces vienen en consecuencia de este rallado de cancha, sumado a las otras infinitas responsabilidades que debemos cumplir, creo que es uno de los desafíos grandes que tenemos los papas con niños en esta etapa. Las pataletas son esperables y normales a esta edad y es importante saber que debieran ir desapareciendo con el tiempo. Y a veces volviendo de manera esporádica, en los niños más grandes, a raíz de algún evento difícil que el niño este viviendo. Por ejemplo: el nacimiento de un nuevo hermano.

En este post me quiero centrar en las primeras pataletas que se dan cercanas a los dos años. Estas son la manifestación normal del desafío al que se enfrentan los niños de varias tareas que les tocan a esta edad: querer ser mas  independientes y no tener todavía la capacidad intelectual para serlo. Y por lo tanto enfrentarse a la necesidad de seguir limites, rutinas, etc y no entender porque, por lo tanto frustrarse y luego no tener desarrollada la capacidad neurológica para entender y manejar todas las emociones que se desatan con esta frustración . Por su parte los adultos somos capaces de sobreponernos a las frustraciones porque ya llevamos un largo camino de experiencias que le han enseñado a nuestro cerebro, por medio de caminos neuronales hacia el lóbulo frontal, a regular sus emociones. Y además tenemos el lenguaje, maravillosa herramienta que ayuda a ordenar nuestro mundo, ayudando a manifestar nuestros deseos y frustraciones. Cosa que muchos niños a los dos años no han alcanzado en su totalidad.

Es así como a mi me queda muy claro  que el camino para hacer desaparecer las pataletas,  es comenzar desde temprana edad a desarrollar en nuestros niños la capacidad neurológica de regular sus emociones por medio de la experiencia. La regulación emocional, es un proceso co-regulatorio entre un adulto y un niño, siendo el primero capaz de contener al segundo,  dándole coherencia y orden a una experiencia muy angustiante por lo confusa y desordenadas que son las emociones que se presentan cuando hay una experiencia frustrante. Como decimos los psicólogos, “prestamos mente”

Pero llevemoslo a lo concreto: primero contarles que una de las principales características de la pataleta es que se comporta como una curva normal, o sea, va a llegar a un pic y de todas maneras va a comenzar a bajar de a poco su intensidad.  Hagamos lo que hagamos, en algún minuto la ansiedad que acompaña la pataleta si o si va a bajar. Esta idea fue mi salvación para no desesperarme en el supermercado cuando me vi enfrentada a la primera pataleta de leon. Pero no nos podemos quedar solo con esto, debemos actuar para ayudar a nuestros hijos a superar esta etapa.

Como partí anunciando antes, la clave esta en la corregulación, en palabras simples: si nosotros acompañamos a nuestros hijos durante la pataleta, a pesar de que muchas veces no podemos hacer nada, por la intensidad y la agresividad con las que se presentan, esta durará menos y  además no habrá una escalada de agresividad entre el cuidador y el niño, lo que es un eficiente protector de la relación entre ambos. Muchas veces la pataleta se gatilla por que el cuidador pone un límite y el niño no lo tolera, no se trata de quitar el límite, si no que sostenerlo con respeto y luego ver que sucede. Si desemboca en una pataleta, lo ideal es acompañarlo, no enojarnos, estar abiertos a la contención física siempre que el niño nos lo permita.  Y luego que la intensidad baje, gracias a la contención física (preciado secreto en el arte de las pataletas)  validar las emociones de rabia, pena, etc.. que nos imaginamos que pudieron sentir al no obtener esto que le gustaría. Después que el niño se calmo,  es importante tener una conversación muy cortita si hubo algo negativo que hizo el niño que no nos gusto, sin darle mucho tiempo. Esto es, porque mientras más atención le damos a las conductas negativas, más se refuerzan y se mantienen en el tiempo. Si manejamos las pataletas de esta manera, probablemente irán disminuyendo en intensidad y en tiempo,hasta desaparecer.

Es importante tener en cuenta  que si las pataletas y oposicionismo en los niños perduran y se intensifican en el tiempo, a pesar de todos nuestros esfuerzos por manejarlas de manera adecuada, podrían haber otras variables que quizá no podemos  ver que estén influyendo. En ese caso una buena idea es consultar a algún profesional para que podamos ver con claridad signos de inmadurez del desarrollo u otros, que mirados y tratados a tiempo, pueden marcar la diferencia en el desarrollo de la autoestima, relaciones interpersonales y etc… para ese niño.

PD: A veces me pasa que la gente piensa que como soy psicóloga infantil lo hago todo bien y otros siplemente esperan que lo haga todo bien. Pero la realidad es que muchas veces me equivoco, me traiciona la paciencia, el cansancio o mis propias ansiedades y miedos. Pero lo que si hago  es que  siempre trato de reflexionar después de que no quede tan contenta en la forma en que maneje alguna situación. Y cuando me siento confundida pido ayuda a mis amigas que ya han pasado por lo mismo. Es muy fácil perder la objetividad cuando se trata de nuestros propios niños y es súper reconfortante saber que a otros les pasa lo mismo.

captura-de-pantalla-2016-11-10-a-las-12-08-25Les comparto esta foto porque en mi caso el supermercado siempre fue una fuente de conflicto, donde se me daban situaciónes dificiles de manejar. La caja de arandanos fue una de las ideas creativas de una de mis amigas con niños, el mejor consejo para comprar en semi paz.

4 Replies to “Pataletas a los dos… y como manejarlas!”

  1. Que post más bueno!! Espero acordarme de todo esto cuando mi Borja esté cerca de los dos

    1. ignaciawood@gmail.com says: Responder

      Gracias Fran! te vas a acordar jaja

  2. ignaciawood@gmail.com says: Responder

    Si!!! a mi también me encantó cuando me dieron la idea y funciona!

  3. I recognize the little guy, but he is not so little anymore 🙂 Wow, congratulations on your blog!!!!

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